Hay muchos padres que llevan a sus hijos a asumir responsabilidades para las cuales todavía no están preparados. Hablamos de esas situaciones en las que tienen que hacerse cargo de un hermano, lidiar una discusión entre adultos o en casos más extremos cuidar de personas enfermas o presenciar algún tipo de maltrato.

En esos casos, el menor asume un rol que, en función de sus características de personalidad y/o  de los lazos afectivos establecidos con sus padres puede llevarle a desencadenar dificultades en sus responsabilidades futuras.

Muchos de estos adultos, hoy en día convertidos en padres, han interiorizado una infancia en la que la asunción de responsabilidades no se corresponde con su nivel de desarrollo, ni cronológico ni emocional.  En su “mochila” han acumulado durante largos años de infancia y adolescencia, tensión, nerviosismo, incertidumbre e inseguridad al tener que realizar o llevar a cabo responsabilidades que corresponden a los adultos. Eso provoca un desgaste emocional y una tensión que a la larga puede ser desadaptativo y perjudicar el desarrollo del individuo.

En muchas ocasiones en la edad adulta estas personas sienten un temor persistente e irracional a la responsabilidad encontrándose con problemas como dificultades para tomar decisiones, evitación o postergación de responsabilidades.

Es importante entender que el miedo a la responsabilidad puede afectar al individuo pero también a las relaciones con otras personas.

¿Cómo podemos superar el miedo a la responsabilidad?

Hay cuatro tareas que nos pueden ayudar a evitar que nos desborde el miedo la responsabilidad.

– 1) Trabajar la propia Asertividad, y la capacidad para autoafirmar mis propios derechos sin dejarse manipular y sin manipular a los demás.

-2) Manejar los pensamientos erróneos, muchas veces los tipos de pensamientos que invaden a quienes tienen miedo a la responsabilidad suelen ser “catastrofistas”, siendo una tendencia a percibir o esperar catástrofes sin tener motivos razonables para ello. Puede ser útil escribir éste tipo de pensamientos en un diario para poder combatirlos o racionalizarlos.

– 3) Proponerse metas realistas y progresivas, hacerse un listado de tareas de afrontamiento ante determinadas responsabilidades y tratar de aproximarse poco a poco a la meta final.

-4) Entrenamiento en relajación (Mindfullness o Relajación Progresiva de Jacobson ). Puede ser útil combinar las tareas con la relajación, para poder trabajar los síntomas físicos asociados a la ansiedad derivada del afrontamiento de determinadas situaciones, de cara a evitar que la persona postergue o delegue sus responsabilidades.

Lectura recomendada: LA ASERTIVIDAD EXPRESIÓN DE UNA SANA AUTOESTIMA. Olga Castanyer Mayer-Spiess